Antiguamente no se tenían moldes de todos los tamaños y formas posibles, así que había que hacerlos a mano en un papel resistente a la temperatura y que se cubría con mantequilla para que no se pegara en exceso, pero como ahora tenemos el famoso papel de horno, que ni se quema, ni se pega, vamos a realizar los moldes a mano con dicho papel como a la antigua usanza. Solo hay que seguir los pasos de las fotos.
1- Cortamos un trozo de papel de horno de unos 20X20 cm. Aunque el tamaño es indiferente y se puede usar varias medidas a voluntad.
2- Doblamos dos laterales con la altura que queremos que tenga el molde. Hay que tener en cuenta que solo se suele rellenar de masa hasta la mitad de esta altura.
3- Doblamos los otros dos laterales por encima de la medida anterior, ya que luego habrá que redoblarlos como cierre en el pliegue para que quede compacto el molde.
4- Abrimos el papel y juntamos las aristas de las esquinas como se ve en la foto, dejando lo que van a ser las paredes interiores juntas.
5- Doblamos el papel sobrante hacia el lateral más alto, para luego plegar este lateral sobre ese sobrante a la altura del otro lateral con el que hace esquina y que es algo más bajo. Esto se hace con las dos esquinas del lateral para poder doblar todo ese lateral al mismo tiempo.
6- Una vez plegado el lateral que es más alto a la misma altura que los otros dos laterales, hacemos la misma operación con las otras dos esquinas.
Laureano









